martes, 16 de enero de 2018

UN CANTO A LA JUSTICIA Y A LA DIGNIDAD




La cinta “Tres anuncios a las afueras” es una de las sorpresas más agradables del presente año cinematográfico. Se trata de una obra de modesto presupuesto -para lo que es habitual en la industria norteamericana- y refleja esa América profunda de comportamientos rudos, pueblos entre montañas, sheriff con estrella sobre la camisa, sombreros vaqueros y locales de carretera donde suena música “country”.

En teoría, se podría pensar que es difícil identificarse con ese ambiente y esa sociedad tan lejanos y característicos. Pero, más allá de la estética y los estereotipos, existe una condición humana que nos iguala en cualquier parte del planeta. Lo cierto es que Martin McDonagh, director y guionista de “Escondidos en Brujas” y “Siete psicópatas”, ha conseguido filmar una entretenida, divertida y reflexiva película con la que está cosechando numerosos aplausos y reconocimientos.  

Una madre cuya hija ha sido asesinada considera que la Policía Local encargada de la investigación no se toma en serio el caso y decide pasar a la acción alertando sobre la pasividad de las autoridades. Para ello, coloca tres carteles a la entrada del pueblo con unos mensajes muy controvertidos sobre el jefe de la citada Policía. Tanto los funcionarios aludidos como los propios habitantes de la localidad se vuelven en contra de la progenitora, pero ella continúa adelante, denunciando en los medios de comunicación la corrupción y el racismo de los agentes del orden.

Entre los principales méritos del largometraje se cuentan unas magníficas interpretaciones de sus actores, unos diálogos y unos pasajes del guion muy mordaces y, sobre todo, la evolución de los personajes, que transitan entre el bien y el mal con sorprendente facilidad. Los villanos terminan realizando acciones heroicas y las víctimas pretenden convertirse en verdugos pero, en ambos casos, sin perder un ápice de credibilidad. La tranquilidad y la parsimonia de ese pequeño enclave de Missouri coexisten en armónica compenetración con la violencia sin poner en riesgo el concepto de vecindad. El resultado se traduce en casi dos horas de buen cine que arranca del espectador una sonrisa para, posteriormente, obligarle tragar saliva. Una combinación, sin duda, muy meritoria. 

El film reúne una serie de elementos que evocan otros títulos como “Fargo” o la más reciente “Comanchería”, compartiendo la misma visión de unas comunidades rurales donde todo el mundo se conoce y lleva a flor de piel los sentimientos más extremos. Individuos tan capaces de darte un abrazo como un puñetazo, de ayudarte como de tenderte una trampa. Auténtico filón para que un agudo cineasta ironice, critique y recapacite sobre la clase de seres que somos los humanos, desde la madre vengativa al agente autoritario, desde el jefe comprensivo al enano colaborador. Una fauna sumamente heterogénea, pero no tan diferente como pudiera creerse en un principio. 

A la espera de conocer el anuncio de las nominaciones a los Oscar, “Tres anuncios a las afueras” ya ha recibido el premio al mejor guion en la Mostra de Venecia y el galardón del público a la mejor película en los Festivales de San Sebastián y Toronto. Sus seis candidaturas a los Globos de Oro se han convertido en cuatro triunfos en las categorías de película de drama, guion, actriz principal y actor de reparto. Asimismo, el “American Film Institute” la ha escogido entre las diez mejores cintas del año. Por tanto, cuando tanto la crítica como el público coinciden en sus valoraciones, es obvio que nos hallamos ante un trabajo que debe ser visionado.


Punto y aparte merece la extraordinaria actriz Frances McDormand, interpretando de un modo sobresaliente a esa madre atormentada, golpeada con reiteración por la vida y que, aun así, se esfuerza por dar la impresión de atesorar una fortaleza y una determinación sorprendentes y admirables.  Ganadora de la estatuilla dorada de Hollywood por la ya mencionada “Fargo”, posee un largo currículum compuesto de actuaciones imprescindibles como las de “Arde Mississippi”, “Casi famosos”, “Quemar después de leer” o “Agenda oculta”. Le acompañan en el reparto unos también acertados Woody Harrelson, Sam Rockwell y Peter Dinklage.

viernes, 12 de enero de 2018

NO A LA DEROGACIÓN DE LA PRISIÓN PERMANENTE REVISABLE




Artículo publicado en La Opinión de Tenerife el 12 de enero de 2018


Cuando José Luis Rodríguez Zapatero todavía era Presidente del Gobierno, mantuvo una reunión con el padre de la difunta adolescente Marta del Castillo, en el transcurso de la cual el progenitor de la joven pidió la implantación de la cadena perpetua y el cumplimiento íntegro de las penas impuestas para delitos sexuales y agresiones contra menores. Aquel caso concreto se había venido a sumar a una lista de horrendos crímenes con nombres y apellidos, como los de Sandra Palo y Mari Luz Cortés, que habían generado gran alarma social. El triste final de los hermanos Ruth y José Bretón como consecuencia de la venganza por un divorcio no aceptado por la parte paterna se añadió a un siniestro catálogo que precisaba de una respuesta acorde a su gravedad. A ellos les acompaña ahora el asesinato de la joven Diana Quer, que llena de estupor e indignación a la ciudadanía española.

Por su fuerte repercusión mediática, estas cuestiones son tema frecuente de conversaciones donde la diversidad de opinión es manifiesta. Uno de los debates más recurrentes es el que tiene por objeto la conveniencia de la regulación, bien de la pena de muerte, bien de la cadena perpetua. Algunas personas se declaran firmes defensoras de la primera opción y argumentan sus beneficios en el hecho de que sirve para disuadir a asesinos en potencia que, sabedores del futuro que les espera, se lo pensarían dos veces antes de cometer una fechoría. Consideran, asimismo, que no es de recibo dedicar un porcentaje de sus impuestos a mantener a sujetos de este perfil en unas prisiones cada vez más modernas y confortables.

Sin embargo otros, entre quienes me incluyo, estamos absolutamente en contra de la primera medida. Mi principal razonamiento estriba en que ningún sistema penitenciario posee atribuciones para decidir de manera infalible quién debe vivir y quién debe morir. Los derechos humanos, encabezados por el derecho a la vida, son inalienables y nadie los debe privar ni tampoco ser privado de ellos, pues la esencia de todo Estado consiste en proteger a sus ciudadanos, sean buenos o malos. Esta postura no resulta en absoluto incompatible con la ineludible exigencia de hacer justicia con las víctimas y, a la par, castigar con dureza a los criminales. Por ello, siempre me he declarado una firme defensora de la prisión permanente revisable que, pese a lo que afirman sus detractores, no supone una contradicción en sus términos.

Se trata de la máxima pena privativa de libertad que existe en nuestro Código Penal y, a mi parecer, no resulta desproporcionada en atención a los gravísimos delitos a los que va aparejada (atentados terroristas, asesinatos múltiples y agresiones sexuales reincidentes). Es cierto que, aunque pueda traducirse en la permanencia del reo en una cárcel de por vida, no tiene por qué ser necesariamente así, habida cuenta que su régimen jurídico contempla la posibilidad, cumplidas determinadas condiciones, de la obtención de beneficios tales como permisos, régimen de tercer grado, libertad condicional e, incluso, plena. Pues bien, por más que se trata de una figura que existe en la mayor parte de los países de la Unión Europea y que está avalada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, el pasado mes de octubre, a petición del Partido Nacionalista Vasco, todas las formaciones políticas de la oposición, con la excepción de Unión del Pueblo Navarro, exigían su derogación inmediata.

A título personal, confío en que la madre de Diana Quer y la de Amaia y Candela Oubel (las  niñas gallegas degolladas con una radial por su progenitor) vean satisfecha su petición de que esa derogación no se produzca. Existen demasiadas personas en España convencidas de que la justicia no es igual para todos y de que viven en un paraíso para los delincuentes, y necesitan urgentemente recuperar la fe en aquellos que deben velar por su seguridad -llámense gobernantes, legisladores o jueces-. No les defrauden más, por favor.

http://www.laopinion.es/opinion/2018/01/12/derogacion-prision-permanente-revisable/841474.html

martes, 9 de enero de 2018

"EL MOMENTO HA LLEGADO"






Hoy quiero hacerme eco de que numerosos medios internacionales de comunicación reflejan en sus portadas la repercusión de las palabras de la periodista norteamericana Oprah Winfrey, que ayer puso en pie a todo el auditorio de los Globos de Oro con un discurso combativo y directo contra "los hombres poderosos y brutales" que hasta ahora han dominado el mundo . "Su momento ha llegado. Se acabó el tiempo".

Un gran aplauso respondió a las palabras de la actriz y presentadora, que recibió en la 75 edición de los Globos de Oro el premio Cecil B. de Mille por ser "un ejemplo a seguir para mujeres y jóvenes", además de "una de las figuras más influyentes de nuestro tiempo", según la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood (HFPA).

La también productora y empresaria empezó recordando cómo cuando era un niña vio en la televisión la ceremonia de los Oscar en la que ganó la estatuilla dorada Sidney Poitier. Estaba en la cocina de su vivienda y su madre regresaba entonces, agotada, de limpiar casas.

"Soy consciente de que habrá alguna niña viendo ahora cómo yo me convierto en la primera mujer negra en recibir este premio", dijo Winfrey, que quiso dedicarlo a quienes han alzado su voz contra los abusos y las injusticias.

"Sabemos que la prensa está siendo atacada, pero es su entrega para sacar la verdad a la luz lo que impide que siga creciendo la corrupción y la injusticia".

"Hablar y decir la verdad es la herramienta más poderosa que tenemos todos", dijo la presentadora, que se declaró especialmente "inspirada y orgullosa por las mujeres que se han sentido empoderadas para hablar de sus experiencias". En concreto, de las que este año han hablado en Hollywood de un problema, el de los abusos sexuales, que afecta a todas las culturas, países, sectores y razas, y que han sufrido féminas que han tenido que aguantar "años de acoso y maltrato porque tenían hijos que alimentar, facturas que pagar y sueños que hacer realidad".

"Time's Up" ("Se acabó el tiempo"), repitió Winfrey. Un lema que es el nombre de un fondo lanzado por más de 300 damas poderosas de la Meca del Cine, destinado a ayudar a congéneres menos privilegiadas que ellas a defenderse de posibles abusos sexuales en el entorno laboral.

Y se mostró confiada en la capacidad de los seres humanos de "mantener viva la esperanza de un mañana mejor, incluso en las noches más oscuras".

"Tenemos por delante un nuevo día y, cuando finalmente amanezca ese nuevo día, será gracias a miles de mujeres -muchas de las cuales están en esta sala- y algunos hombres fenomenales que van a luchar unidos para garantizar que llegue el momento en el que nadie tenga que decir nunca más 'Yo también'", manifestó ante un auditorio emocionado y puesto en pie.

Por mi parte, yo también quiero confiar en que el momento haya llegado. Sin duda, ya es hora.


sábado, 6 de enero de 2018

TRAS LA ESTRELLA QUE NOS GUÍA








"AGRANDA LA PUERTA, PADRE, 

PORQUE NO PUEDO PASAR. 

LA HICISTE PARA LOS NIÑOS, 

YO HE CRECIDO, A MI PESAR.

SI NO ME AGRANDAS LA PUERTA,

ACHÍCAME, POR PIEDAD. 

VUÉLVEME A LA EDAD AQUELLA

EN QUE VIVIR ES SOÑAR"

(Miguel de Unamuno)