viernes, 20 de diciembre de 2013

QUE EL ESPÍRITU NAVIDEÑO NOS ACOMPAÑE DURANTE TODO EL AÑO






Vamos, cantemos,
somos siete sobre el mismo mar.
Siente el latir de un solo pulso,
llegó Navidad.

Fuerteventura, dunas y arena,
aulaga y soledad.
Sobre Tindaya trae el viento
arcanos desde el mar.
con un conjuro de libertad,
amor, futuro y paz.

Por la Gomera silba una estrella
al cedro y al brezal.
Órganos de basalto cantan
nuestra unidad.
Coge el guarapo y ven a brindar
en esta Navidad.

Bajo las lavas de Lanzarote
duerme un corazón.
En su latir cantan mi voz
los novios del Mojón.
Iza el Janubio en mares de sal
sus velas rumbo al sol.

Apunta el Nublo por Gran Canaria
el paso de mi andar
por los barrancos donde habita
el alma del Faycán.
Cuevas pintadas con mazapán
pregonan Navidad.

Canta la Palma por sirinoque
al son de mi niñez.
Por Taburiente arrullo y paz,
almendras, flor y miel.
Con los enanos se hará verdad
la magia que soñé.

Teide y retamas por Tenerife
aroman mi cantar.
Vuela en Ucanca la esperanza
verde del pinar.
Un Tajaraste ven a bailar
en esta Navidad.

Con las sabinas vive en el Hierro
el ansia de mi sed.
Dormido en pozos aún está
el árbol Garoé.
Busca mi faro y encontrarás
la senda del ayer.

Traza tu rumbo por siete estrellas
y se forjarán
con el poder de una canción
caminos sobre el mar.
Canarias una sola será
en esta Navidad.




domingo, 15 de diciembre de 2013

APRENDER DE LOS NIÑOS





Ayer, como casi todos los sábados de la última década, nos pegamos el madrugón de rigor para ir a animar al equipo de fútbol sala del colegio. Ahora juega el pequeño, normalmente por la banda izquierda (es zurdo, como su madre). Antes, lo hacía el mayor, de cierre (“hijo, que no pase ni el aire, que se note que eres de Pamplona”). Pocos espectáculos más apasionantes que el de ver a unos chavales de once años echar el resto con el balón en los pies. El parqué brillante, las caras sudorosas, las medias caídas y el amor propio a prueba de bombas. “Mamá, hoy ganamos seguro y, si marco, te dedico el gol y le mando un beso al abuelo mirando al cielo”. Y yo, mientras tanto, asintiendo y tragando saliva…

Sin embargo, en las gradas, un sector del público -madres, padres, abuelas, abuelos y otras hierbas- se afana en mostrar su peor versión, como en una perversa Ley de la Compensación, de yin y yang, de Bella y Bestia, de Jekyll y Hyde. Dos mundos tan cercanos y, a la vez, tan lejanos, sin apenas distancia física pero a años luz de toda lógica. Por un lado, el de esos adultos que descargan sus frustraciones ante el estupor de sus hijos, que asisten perplejos a la sarta de silbidos, exabruptos y salidas de tono de quienes están obligados a darles el mejor ejemplo posible de comportamiento. Y, por otro, el de esos niños condenados a cubrir unas expectativas deportivas que, a menudo, les superan y que (se supone) están ahí para hacer deporte pero, sobre todo, para disfrutar, no para defender el honor familiar ni para ser cazados por un ojeador de la Liga.

Los entrenadores van dando instrucciones que los progenitores cuestionan (“pero ¿por qué no le pone de delantero a mi niño, que es un crack?”, el árbitro se equivoca más que acierta (“date una vuelta por la óptica, pringao”) y los jugadores se vuelven locos tratando de agradar a entrenadores, progenitores y árbitro.

1-0

1-1

Tiempo muerto.

“¿Cuánto queda?”

“Cinco minutos”.

2-1

Aullidos paternos.

Arrecian las protestas y las miradas de reojo a los aficionados del equipo rival. “Os vais a ir a casa de vacío, por listos”.

En la última jugada, el tercero.

¡Qué mala suerte!

3-1

Y, de repente, el milagro. El autor del gol se dirige a sus seguidores y, colocando el dedo índice sobre la boca, les insta a guardar silencio para ahorrarle chanzas al rival. Nunca había visto en un campo mayor demostración de deportividad y de madurez. 

¡Cuánto tenemos que aprender de los niños!

Final del partido.

“Hay derrotas que saben a victoria y hoy ha sido una de ellas”, me digo para mis adentros.

No ha habido dedicatoria, aunque David se ha dejado la piel y, lo que es más importante, sin perder la sonrisa. Como siempre. Como es él. Una máquina de la felicidad.

"Tranquilo, tesoro, que el próximo lo ganamos. Fijo."  


martes, 10 de diciembre de 2013

HUYENDO DE LAS PERSONAS TÓXICAS





La proximidad de las fechas navideñas exacerba si cabe en las personas tóxicas ese nefasto carácter del que hacen gala durante el resto del año. Desgraciadamente, he conocido y padecido a muchas de ellas, aunque agradezco que me hayan servido como modelos involuntarios de lo que nunca he querido ser.

El hecho es que, mientras existen seres humanos que despliegan en sus actividades diarias un derroche de amor, equilibrio y positividad y se dedican a entregar una parte de sí mismos al prójimo, otros cargan un saco de decepciones, problemas y negatividad que van esparciendo permanentemente por el camino de la vida.

Suelen creerse en posesión de la verdad absoluta y, en consecuencia, consideran que su forma de proceder está plenamente justificada. Se pueden encontrar en cualquier parte, dentro de la propia familia, en el ámbito laboral o entre los amigos y conocidos, y son fácilmente reconocibles merced a su carácter hiriente, agresivo e inflexible.

A menudo se exaltan cuando se les contradice y se caracterizan por no respetar las opiniones distintas a las suyas. El rasgo que mejor les define es su incapacidad de aceptar a los demás tal y como son, con sus pros y sus contras, sus luces y sus sombras, sus virtudes y sus defectos. Se haga lo que se haga, con ellas nunca se acierta, debido a esa patología que les impide ser felices y percibir el lado bueno de las cosas.

Siempre contribuyen a generar ambientes de tensión y nerviosismo, de tal manera que, cuando abandonan cualquier reunión, la atmósfera mejora invariablemente y en su ausencia se restablece la sensación de alivio originaria.

Presentan un compendio de frustración, inseguridad, resentimiento, crítica, necesidad de aprobación y baja autoestima, todo ello con el inevitable trasfondo de la envidia, el pecado más habitual y el que mayor sufrimiento produce en quien lo arrastra.

Por ello, es imprescindible detectarlas con prontitud y, sobre todo, alejarse de ellas lo antes posible. Lo deseable es que, al igual que elegimos objetos o actividades que nos resulten gratos y beneficiosos en detrimento de otros perjudiciales y desagradables, hagamos lo propio con las personas que se cruzan en nuestro destino y optemos por aquellas que nos aporten belleza espiritual y equilibrio emocional.


Colguémonos un cartel virtual que rece “Reservado el derecho de admisión” y huyamos de las personas tóxicas. 

jueves, 5 de diciembre de 2013

SOBRE LAICOS Y GILIPOLLAS


Artículo publicado en La Opinión de Tenerife el 7 de diciembre de 2013

Artículo publicado en La Provincia (Diario de Las Palmas) el 7 de diciembre de 2013





Por si no fuera suficiente tener que sortear desde mitades de octubre los pasillos del hipermercado evitando los palés de turrones y mazapanes, por si no bastaba con padecer el engendro de anuncio perpetrado este 2013 por los responsables del Organismo Nacional de Loterías, ha tenido que entrar en escena la Vicesecretaria General del PSOE para rematar la faena prenavideña. Y es que Elena Valenciano es una de esas personas que, si no existiera, habría que inventarla. Cuando abre la boca es una fiesta, característica que comparte con el Secretario de Organización, Óscar López, que pasará a la Historia por olvidarse de uno de los tres exiguos motivos que esgrimió para votar a su jefe de filas, Alfredo Pérez Rubalcaba, en las últimas elecciones generales.

Según refleja el currículum de la mano derecha del líder, entró en la formación política a los diecisiete años y, al parecer, ha ido subiendo enteros a lo largo de tres décadas hasta llegar a ostentar su actual y flamante cargo. Por lo visto, tras desempeñar el papel de coordinadora de la campaña electoral de Rubalcaba, el ascenso estaba cantado. Eso y, probablemente, la paritaria cuota femenina, unida a una preparación académica consistente en “tener estudios” en Derecho y Ciencias Políticas, aunque no los suficientes como para obtener ninguna de ambas Licenciaturas.

El caso es que la dirigente progresista acaba de manifestar en rueda de prensa que el Comité Federal socialista no se celebrará en diciembre ni en enero porque “hay una cosa que se llama Navidad y cae como una losa en todos los calendarios del mundo", para añadir, reprimiendo una incipiente carcajada, que “somos laicos, pero no gilipollas”. Pues para ser tan avispados y tan alejados de la religión, no entiendo por qué no se han decidido a hacer añicos el Concordato con la Santa Sede en los amplios períodos en los que han ocupado el Gobierno de la nación, primero con Felipe González (dos mayorías absolutas) y después con José Luis Rodríguez Zapatero.

Tal vez sea porque entre su militancia existen más creyentes y practicantes de los que a sus jefes les gustaría. Yo misma conozco a varios de ellos que, por cierto, ni son laicos ni, menos aún, gilipollas. Suscriben el mensaje cristiano, que también predica la solidaridad y la defensa de los más necesitados. Son, simplemente, socialistas de bien, respetuosos y plurales, que asisten perplejos a la deriva de unas siglas vacías de contenido, que no saben de qué van sus camaradas del Partido Socialista de Cataluña, que reniegan de las declaraciones de tipos como el ex ministro de Economía y Hacienda Pedro Solbes, cuando afirma que tanto él como su superior ZP eran perfectos conocedores de la crisis desde 2007 y que se abochornan del latrocinio de los dirigentes de su sindicato hermano, la Unión General de Trabajadores.

Cómo me recuerdan a esos otros votantes y simpatizantes del Partido Popular, con creencias religiosas o sin ellas, respetuosos y plurales, que asisten perplejos al ninguneo institucional de la víctimas del terrorismo después de la escandalosa sentencia de la Doctrina Parot, que no saben de qué van sus acomplejados mandamases de Cataluña y el País Vasco, que reniegan de los incumplimientos del programa que les aupó al poder y que se abochornan de tesoreros y demás chusma dedicada al reparto de sobres con dinero negro.

A ver si, cuando pase “esa cosa que se llama Navidad y que cae como una losa en todos los calendarios del mundo”, estos “laicos pero no gilipollas” que cortan el bacalao en el antaño Partido Socialista Obrero Español materializan las eternas amenazas anticlericales que sólo vierten cuando están en la oposición. Se admiten apuestas.



sábado, 30 de noviembre de 2013

CATÁLOGO DE ESPECIES A EXTINGUIR: X. LOS SINDICALISTAS SAQUEADORES



¡Qué tiempos aquellos en los que los sindicalistas eran obreros que se jugaban el puesto de trabajo en defensa de sus compañeros de reivindicación! Ni que decir tiene que realizaban tales funciones fuera del horario laboral y, por regla general, de forma desinteresada y gratuita.  Normalmente se trataba de personas de mediana edad, pasado carcelario y aspecto humilde cuya característica fundamental era contar con años, lustros y hasta décadas de experiencia profesional. En otras palabras, que sabían demasiado bien lo que era trabajar.

A día de hoy, ese modelo ha desaparecido por completo, siendo sustituido por un formato de caraduras diseñados para no dar palo al agua en esta vida y ganar una pasta gansa a costa de los sufridos contribuyentes a los que dicen defender. Algunos de ellos responden a la chocante, aunque sincera, denominación de “liberados” y suelen pasearse por los recintos de turno ilustrando al resto de camaradas (o sea, a los que curran) sobre lo que les conviene y lo que no. No es que les informen sobre el convenio que les afecta ni les resuelvan ninguna duda de entidad, menos aún si no están afiliados al engranaje. Se limitan a perpetrar su particular campaña de reelección al comité de empresa y, una vez alcanzado tan ocioso chollo, se van para no volver hasta la siguiente convocatoria. Hasta su aspecto suele ser digno de estudio pormenorizado. Por parejas, sin estridencias, con cierta nostalgia del pasado, luciendo atuendos "ad hoc" y regalando frases del tipo "yo te lo consulto", dirigidas al desgraciado que madruga cada mañana mientras ellos cobran por que secunde una huelga en contra su voluntad.

La patología llega a tal extremo que funcionan como una clase aparte, otra casta añadida a la de los partidos políticos y las organizaciones empresariales que, lo mismo que ellos, mama directamente de las ubres del Gobierno de turno (sean cuales sean sus siglas),  que los subvenciona y los colma de bendiciones. En el caso de estos defensores de los derechos del obrero, sus obscenos ingresos caídos de los celestiales Presupuestos Generales del Estado les sirven para hacer de su capa un sayo, tal y como se está deduciendo de la instrucción del caso de los ERE o del escándalo de la financiación del Congreso de UGT-Andalucía del año 2009 con dinero destinado a cursos de formación y a atención de mujeres en peligro de exclusión. Los euros que dilapidan a manos llenas, vía mariscadas o vía maletines falsos de Salvador Bachiller, proceden del latrocinio al que nos vemos sometidos los sempiternos pagadores de impuestos que, para más INRI, no hemos pertenecido jamás a un sindicato.

Que el sindicalismo en España es una trama de corrupción y trapicheo ofrece pocas dudas. Mientras no se financie exclusivamente con las cuotas de sus afiliados, como en cualquier país moderno y decente -práctica que debe extenderse además a los partidos políticos, a las organizaciones empresariales y a otros organismos que también se benefician inexplicablemente del dinero de todos los ciudadanos de bien-, esta pesadilla no acabará. Urge una Ley de Huelga capaz de regular tanto el derecho a no trabajar como al de sí hacerlo y que ponga freno a los desmanes de los piquetes “informativos”, que no son más que una puerta abierta a la intimidación y a las agresiones de toda índole. Necesitamos una segunda Transición que nos libre de sindicalistas saqueadores que se hinchan de langostinos a la par que montan barricadas, de dirigentes políticos de todo signo que se benefician de sobres con dinero negro y de empresarios sin entrañas que se aprovechan de las necesidades vitales de sus empleados para hacerles comulgar con ruedas de molino. Y la primera medida es retirarles de una vez para siempre las subvenciones. Así comprobarán cómo vivimos los que les damos de comer.


CATÁLOGO HASTA LA FECHA


I. LOS PROGRES (diciembre 2010)

II. LOS ECOLOGISTAS A DISCRECIÓN (febrero 2011)

III. LAS FEMINISTAS EXCLUYENTES (junio 2011)

IV.  LOS CONCURSANTES DE REALITIES (julio 2011)

V. LOS POLÍTICOS EN CAMPAÑA (noviembre 2011)

VI. LOS FALSEADORES DE CURRICULUM (febrero 2012)

VII. LOS LIGONES DE TRES AL CUARTO (mayo 2012)

VIII. LOS "ANIMALES DE PESEBRE" (febrero 2013)

IX. LOS DESPRECIABLES ESPÍAS (junio 2013)

X. LOS SINDICALISTAS SAQUEADORES (noviembre 2013)




lunes, 25 de noviembre de 2013

25 DE NOVIEMBRE: CONTRA EL SILENCIO CÓMPLICE





HECHOS Y CIFRAS...

Fuente: Organización de las Naciones Unidas


La violencia contra la mujer es una violación de los derechos humanos.

Es consecuencia de la discriminación que sufre -tanto a nivel legal como en la práctica- y de la persistencia de desigualdades por razón de género.

Afecta e impide su avance en muchas áreas, incluidas la erradicación de la pobreza, la lucha contra las enfermedades, la paz y la seguridad.

Se trata de un fenómeno evitable y su prevención es posible y esencial.

Constituye una pandemia global, ya que hasta un 70% de féminas la sufren a lo largo de su vida.

Millares de ellas son anualmente víctimas de trata, lo que las condena a la prostitución, a los trabajos forzados, a la esclavitud y a la servidumbre, niñas incluidas.



...PERO, TAMBIÉN, UNA PUERTA ABIERTA A LA ESPERANZA





Es imprescindible seguir luchando hasta que desaparezca.

Todos juntos.

Contra el silencio cómplice.

Sin cerrar los ojos.

Sin dar la espalda al problema.

Educando en igualdad.

Desde el respeto.

Con verdadero amor.


HAY SALIDA









jueves, 21 de noviembre de 2013

CERTIFICADO DE DEFUNCIÓN PARA LA INDEPENDENCIA JUDICIAL




Estamos de luto en España. La independencia judicial ha muerto. Bien es cierto que llevaba una larga temporada en la UCI pero algunos ilusos creíamos que, mientras había vida, había esperanza. Craso error. El tratamiento que, para su curación, prometió el actual ministro del ramo, Alberto Ruiz Gallardón, ha acompañado al cesto de la basura a otras tantas promesas electorales que auparon al Partido Popular por mayoría absoluta al gobierno de la nación. La medicina en cuestión se denominaba “Restablecimiento del sistema de elección del Consejo General del Poder Judicial operativo hasta 1985” pero PP, PSOE, CiU, PNV e IU han acordado retirarla del mercado sine die, con lo que la diosa de la balanza, enferma terminal, acaba de sumirse en el sueño eterno. Descanse, pues, en paz.

La propia sentencia del Tribunal Constitucional que en su día avaló la vergonzante reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial de 1985 -en virtud de la cual las Cortes nombrarían, no sólo a ocho, sino a sus veinte miembros- ya manifestaba que "ese cambio conlleva el riesgo de que las Cámaras atiendan sólo a la división de fuerzas existente en su propio seno y distribuyan los puestos entre los distintos partidos, en proporción a la fuerza parlamentaria de estos". A eso le llamo yo tener sus Señorías un don extraordinario para la videncia.  

La triste realidad es que vivimos en un Estado donde la separación de poderes consagrada por Montesquieu seguirá siendo una utopía en tanto en cuanto los componentes del máximo órgano de gobierno de los jueces sean designados en su totalidad por el Segundo Poder. El hecho de que el Tercero sea una mera correa de transmisión entre el Legislativo y el Ejecutivo, con lo que conlleva de corrupción y manipulación al por mayor, supone una contagiosa patología del sistema que nos condena a todos los españoles a la injusticia perpetua.

Asistimos desolados al obsceno reparto de una tarta cuya única duda estriba en el tamaño de cada porción. Sin ir más lejos, resulta sumamente significativo que incluso Izquierda Unida se haya apuntado a recoger las dulces migajas que le han concedido graciosamente los dos partidos mayoritarios y las sacamantecas formaciones independentistas. Curiosa forma de luchar en pro de la regeneración democrática. Excepción hecha de UPyD, que no se ha prestado a este asqueroso enjuague, no existe en el Parlamento ninguna voz que defienda  que sean los propios jueces y magistrados quienes elijan entre ellos mismos a sus órganos de representación y a los integrantes de los Altos Tribunales. 

Dan ganas de quemar el carné de identidad... 




sábado, 16 de noviembre de 2013

¿OBRAS DE ARTE O TOMADURAS DE PELO?


Artículo publicado en La Opinión de Tenerife el 16 de noviembre de 2013

Artículo publicado en La Provincia (Diario de Las Palmas) el 16 de noviembre de 2013



Aunque han pasado ya unos cuantos días, todavía me duele el escroto que no tengo desde que visualicé a un joven, de nombre Pavlenski y de profesión artista, con sus partes íntimas clavadas en los adoquines de la Plaza Roja de Moscú. El también activista permaneció desnudo, inmóvil y observando silente sus partes nobles, mientras ejecutaba una performance denominada “Fijación”, a la que calificó de "metáfora de la apatía, indiferencia política y fatalismo de la sociedad actual rusa". Con un par, y nunca mejor dicho.

Inmediatamente me vino a la mente otra manifestación artística alternativa que en su momento perpetró la también alternativa intérprete Tilda Swinton en una sala del MoMA (Museo de Arte Moderno de Nueva York).  Dentro de una vitrina de cristal y vestida con camisa azul, pantalón vaquero y zapatos, se tumbó sobre una cama y estuvo durmiendo alrededor de ocho horas, mientras los visitantes de la exposición trataban de amortizar a duras penas el precio de la entrada al recinto. “The Maybe (El quizás)” se titulaba la obra. Su autora, Cornelia Parker, mediante un cartel adjunto, describía el despropósito como “actriz viva, cristal, acero, colchón, almohada, lino, agua y anteojos”. Con otro par, de ovarios en este caso.

El caso es que, regresión por regresión, recordé asimismo un reportaje de cámara oculta emitido por televisión en 2010. El objetivo de sus responsables era demostrar que los muros de la Feria de Arte Contemporáneo ARCO acogían algunas obras de arte, como mínimo, discutibles. Para ello, colgaron en una de las paredes y de forma clandestina un cuadro al óleo realizado en una guardería madrileña por niños de tres años. Preguntados los sesudos visitantes y potenciales clientes sobre los sentimientos que les provocaba la pintura en cuestión, muchos de ellos no dudaron en afirmar que, sobre todo, "desesperación". Unas jóvenes añadieron además ciertos toques de "angustia" y  "tristeza". Incluso un señor de mediana edad matizó que la citada desesperación nacía del esfuerzo por "buscar un camino nuevo". Aunque, sin duda, mi reflexión favorita la vertió un experto que intuyó en el artista (a quien imaginó varón, de gran experiencia y no menor grado de meditación) “una carga erótica muy grande pero también una represión muy grande”. Textual. Todo muy grande. Como el tamaño de la tomadura de pelo.

Los amantes del arte más clásico y menos contemporáneo vivimos tiempos difíciles. Hoy por hoy, la belleza se considera un concepto retrógrado, propio de generaciones ancladas en el pasado e incapaces de asumir las sacrosantas vanguardias. Los creadores, en sus diversas modalidades, desde la pintura a la escultura, desde la música a la danza, desde el cine a la literatura, depositan en el escándalo y en la transgresión el secreto de su éxito, como si abogar por la elegancia y el equilibrio fuera un atraso manifiesto. Si, además, el mensaje que transmiten resulta ininteligible, mejor que mejor. Así condenarán a los ciudadanos normales a explicaciones complicadísimas sobre el sentido de sus esculturas, cuadros, partituras, coreografías o películas. Paradójicamente, esa aparente subversión anti-sistema de la que hacen gala suele estar a menudo subvencionada desde las esferas del mismo poder objeto de sus críticas y cuyos máximos representantes presumen de progresismo y modernidad mientras financian con fondos públicos los esperpentos de rigor. Que yo sepa, Miguel Ángel, Velázquez o Mozart siguen causando admiración con el transcurso de los siglos sin necesidad de ulteriores explicaciones. Tal vez sea porque emitir cualquier sonido no equivalga a cantar, ni convulsionar sin sentido sea sinónimo de danzar, ni trazar una serie de garabatos pueda equiparse a pintar.

No seré yo quien critique a aquellos que, desde la libertad y el respeto, se expresen como sus mentes y sus cuerpos les den a entender. Yo también lo hago. Pero, por lo menos, me abstengo de calificar como obra de arte lo que, en el mejor de los casos, es un mero ejercicio expresivo y, en el peor, un engendro de tomo y lomo.

martes, 12 de noviembre de 2013

LA MEDIACIÓN COMO VÍA DE RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS






A principios de 2013 publiqué un artículo sobre mediación familiar en la revista de habla hispana “La Ruptura”, cuyo enlace adjunto a continuación: 

http://www.feriadeldivorcio.com/2013/02/15/la-mediacion-familiar-como-alternativa/ 


El hecho cierto es que la conveniencia de esta figura de resolución de conflictos se está extendiendo por fortuna a otros ámbitos jurisdiccionales, como el civil y el mercantil. La galopante saturación de los juzgados a causa de la brutal crisis económica que padecemos está obligando a los profesionales del Derecho a formarse en este campo de la mediación, máxime tras la decisión del actual Ministro de Justicia de eliminar a 1.500 jueces sustitutos y de refuerzo. 

El año pasado, el Gobierno central aprobó la Ley 5/2012 de 5 de marzo sobre Mediación Civil y Mercantil y parece ser que en breve verán la luz otros dos Reales Decretos que desarrollarán la citada norma. Hasta ahora, este mecanismo se utilizaba para establecer acuerdos fuera de los tribunales en el ámbito de la familia, sobre todo en lo referente a separaciones y divorcios. Se trata de una fórmula más satisfactoria para las partes, que son quienes alcanzan un consenso sobre el reparto de bienes, la disolución de su patrimonio o la guarda y custodia de sus hijos, en vez de aguardar a una resolución judicial que quizá no satisfaga a ninguno de los cónyuges. 

Pues bien, a partir de este momento se pretende impulsar este mecanismo también en el ámbito de los conflictos civiles y mercantiles. El último sociobarómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) revela que seis de cada diez ciudadanos prefieren resolver sus conflictos por medio de un acuerdo aunque les suponga alguna pérdida y que sólo dos de cada diez son partidarios de llevar sus discrepancias a los tribunales. Además, sustituir la cultura del litigio por la del acuerdo supone un notable ahorro de tiempo y dinero. Según un informe del Banco Mundial, en Europa la mediación resulta un 76% más barata que la justicia ordinaria y cinco veces más rápida. Incluso desde un punto de vista psicológico, el grado de estrés que lleva aparejado es sustancialmente inferior al de cualquier proceso en sede judicial. 

En resumen, características tales como la rapidez, economía, confidencialidad y flexibilidad convierten a la figura de la mediación en una recomendable solución de futuro destinada a resolver los conflictos inter partes, sea cual sea su índole.

jueves, 7 de noviembre de 2013

TÚ JUSTIFICAS MI EXISTENCIA





Acaba de cumplirse el cincuentenario del fallecimiento de Luis Cernuda, miembro imprescindible de la Generación del 27 y, sin ningún género de duda, mi favorito de cuantos poetas integran este insigne grupo de escritores. A menudo recurro a su Antología Poética para desintoxicarme de mis incursiones lectoras en el ensayo y la novela y debo confesar que nunca me defrauda.

Cualquiera de sus poesías podría ilustrar esta entrada de mi blog pero me decantaré por una en particular: SI EL HOMBRE PUDIERA DECIR LO QUE AMA. Constituye una buena muestra de que para cualquier artista tan sólo existe un tema más inspirador que el amor: el desamor.

Es difícil asistir a una declaración más desgarradora que la que transmite en sus tres últimos versos. 

Y ello me lleva a concluir que su autor no murió hace medio siglo sino que sigue vivo en cada una de sus sentidas y cautivadoras palabras.

Con mi más profunda admiración, hoy las comparto.


Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo,
dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.

Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.


sábado, 2 de noviembre de 2013

MENOS HALLOWEEN Y MÁS TENORIOS



Artículo publicado en La Provincia (Diario de Las Palmas) el 1 de noviembre de 2013

Artículo publicado en La Opinión de Tenerife el 2 de noviembre de 2013




Amparada en una incomprensible tendencia al alza en los últimos tiempos, la celebración de Halloween toca un año más a nuestras puertas con más trucos que tratos, dando así carpetazo al mes de octubre. Y también un año más me asalta una idéntica sensación de perplejidad, que viene a añadirse a la que “in illo tempore” me produjo el desembarco navideño de otro extranjero, Santa Claus, anciano bonachón cuyo nexo de unión con la cultura latina equivale a un cero a la izquierda pero que, Coca Cola mediante, se erige como encarnizado competidor comercial de nuestros históricos Reyes Magos.

Al margen de la religiosidad que impregna ambas celebraciones (la festividad de Todos los Santos y de los Difuntos en el primer caso, la de Navidad en el segundo) y de la que no pocos reniegan, no estaría de más reflexionar sobre la deriva borreguil de esta sociedad, dispuesta tanto a abrazar con fervor cualquier costumbre foránea como a menospreciar sin reparos las tradiciones ancestrales que en ella nacen. Es lo que tiene la globalización, que condena a los ciudadanos a su condición de consumidores y que  transmuta a la mayor parte de ellos en ovejas sumisas dispuestas a pasar por caja.

Porque no nos engañemos. A la postre, todo se resume en una palabra: negocio. Negocio para los supermercados, que colocan las golosinas envasadas en fantasmas y ataúdes en estantería estratégicas. Negocio para las tiendas de disfraces, que hacen el agosto en otoño vendiendo trajes de brujas, cadáveres y momias. Negocio para las televisiones, que emiten películas de terror en sesión continua, intercalando entre escena y escena una publicidad que les genera pingües beneficios. Y negocio para los locales de ocio y restauración, que organizan toda suerte de saraos gastroalcohólicos en la citada noche temática.

Incluso los propios centros escolares fomentan el festejo de la siniestra calabaza de raíces celtas y anglosajonas, decorando las aulas e ilustrando a los alumnos sobre el tema de referencia. Demasiados escollos para sortear por los padres que se muestren reticentes a que sus pequeños se sumen al terrorífico evento. Rápidamente serán tachados de antipedagógicos por cuestionar que sus hijos disfruten de la velada junto al resto de sus compañeros. O se les acusará de inmovilistas por aspirar a que vivan estas jornadas como lo que realmente son: el marco escogido para recordar a los ausentes, con o sin oraciones, con o sin visitas a los cementerios, pero siempre desde el respeto a su memoria.

Vaya por delante que a mí me encanta una fiesta y que soy feliz viendo felices a quienes más quiero. Sin embargo, agradecería que tales muestras de júbilo, con sus correspondientes sobredosis etílicas y diabéticas, hallaran cabida en otras fechas del calendario (que doce meses, cincuenta y dos semanas y trescientos sesenta y cinco días dan para elegir). Y, ya puestos a celebrar el tránsito al 1 de noviembre, echemos mano de nuestros clásicos y visitemos el camposanto de la mano de Don Juan Tenorio. Muchos espectadores ya hemos tenido el privilegio de presenciar esta extraordinaria función que la compañía tinerfeña Timaginas Teatro, bajo la dirección de su “alma mater” Armando Jerez, representa en las tablas canarias desde hace un lustro. 

A buen seguro, Tirso de Molina y José Zorrilla estarán aplaudiendo desde el más allá su profesionalidad y entrega. En un montaje cuya escenografía, iluminación, vestuario y música resultan impecables, los actores interpretan cada papel con un entusiasmo contagioso, metiéndose al público (miles de escolares entre ellos) en el bolsillo. Además, la recaudación obtenida en esta edición se destinará a la Fundación Eidher para niños con enfermedades raras. Mi agradecimiento más profundo a todos ellos por este regalo de tradición y cultura propias. Por lo que a mí respecta, seguiré utilizando las calabazas para cocinar un buen potaje. 

http://www.laprovincia.es/opinion/2013/11/01/halloween-tenorios/568236.html

martes, 29 de octubre de 2013

LA IMPORTANCIA DE LA ESCUCHA ACTIVA





Sin que sirva de precedente, me he sumergido en una novela de más de novecientas páginas en un mes distinto al de agosto, ya que suelo aprovechar el período vacacional para enfrentarme a los textos más largos. La culpa la tiene la periodista y escritora Julia Navarro por haberme dejado tan buen sabor de boca con su penúltimo trabajo, “Dime quién soy”, cuyo desenlace es uno de los mejores que he disfrutado en los últimos tiempos. 

La historia de "Dispara, yo ya estoy muerto"  se centra en la amistad entre un árabe y un judío y a través de sus páginas la autora ha querido trasladar la teoría de cómo las circunstancias marcan la vida de las personas. Según Navarro, en una idea que comparto plenamente, todos los seres humanos llegamos al mundo con una mochila cargada de circunstancias que no hemos elegido y en un contexto social, histórico, geográfico y económico ajeno a nuestra voluntad. Es a partir de esta coyuntura cuando habremos de empezar a construir nuestra propia vida como realmente queremos que sea. Somos libres y podemos cambiar el rumbo de nuestra existencia, aunque en demasiadas ocasiones no nos resulte nada fácil.

Sin ir más lejos, en la actualidad parece que nos hemos sumido en una depresión colectiva, que nos falta energía para abordar ese cambio de escenario. Y, pese a ello, cada vez son más los miembros de la sociedad civil que están dando pasos al frente para defender aquello en lo que creen.

Navarro ha pretendido mover a sus lectores a la reflexión para que analicemos hasta qué punto nos cuesta empatizar con quienes no piensan como nosotros. Por eso, es imprescindible que nos esforcemos en escuchar activamente. No basta con oír. Tenemos que interesarnos por el discurso del otro y tratar de entenderle. El mero intento ya acerca posturas. Yo también creo firmemente que el diálogo es necesario y que nos define como especie.

Asimismo, en su condición de cronista parlamentaria, la escritora confiesa que tanto en el Congreso como en el Senado abundan los “diálogos de sordos” y reina la peligrosísíma tendencia a la clasificación, tan propia de los españoles. Aquí hay que definirse y el que se desmarca se convierte de inmediato en un individuo sospechoso. Eres de izquierdas o de derechas. Creyente o ateo. Nacionalista o centralista. El gris es un color desprestigiado que no se contempla. Por eso, “Dispara, yo ya estoy muerto” rompe una lanza a favor de acabar con los prejuicios, de ejercitar la escucha activa y de esforzarse en construir amistades sólidas, por antagónicas que resulten ambas partes. 

Un objetivo por el que vale la pena implicarse.


jueves, 24 de octubre de 2013

SENTENCIA SOBRE LA "DOCTRINA PAROT": FÁCIL DE EXPLICAR, DIFÍCIL DE ENTENDER





Con el ánimo de clarificar en la medida de mis posibilidades la sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo que ha propiciado que la etarra Inés del Río haya sido puesta en libertad después de cumplir una exigua condena de 26 años por la comisión de 24 asesinatos (cada muerto le ha salido a poco más de doce meses de reclusión), procedo a trasladar a los lectores la siguiente información.

Vaya por delante mi frontal rechazo al fallo de la Gran Sala del citado Tribunal y mi apoyo incondicional a las víctimas del terrorismo.

De entrada, decir que se conoce como "Doctrina Parot" la jurisprudencia que estableció el Tribunal Supremo español en una sentencia de febrero de 2006 en la que resolvía un recurso presentado por el terrorista de ETA Henri Parot. En virtud de la misma, la reducción de penas por beneficios penitenciarios (ya sea por la realización de trabajos, estudios u otros) se aplica respecto de cada una de las penas contempladas individualmente, no sobre el máximo legal permitido de permanencia en prisión que, según el anterior Código Penal de 1973, era de 30 años.
Posteriormente, en julio de 2012 el Tribunal Europeo de Derechos Humanos con sede en Estrasburgo resolvió un recurso presentado por la ya excarcelada Del Río Prada, concluyendo que la "Doctrina Parot" (modificada parcialmente en 2008 por nuestro Tribunal Constitucional en la conocida como “Doctrina del doble cómputo penal”) viola dos artículos de la Convención Europea de Derechos Humanos. Ha sido a estas alturas del proceso judicial cuando ha instado al Gobierno español a poner en libertad a la rea, condenada a más de 3.000 años de cárcel y ha abierto las puertas de los centros penitenciarios a cerca de setenta integrantes de la banda armada.

Ahora bien, alcanzado este punto de la exposición, debe quedar meridianamente claro que una cosa es acatar y otra ejecutar la sentencia de un Tribunal como el de Estrasburgo, que no puede dar órdenes directas a las jurisdicciones nacionales sino a la "parte contratante" del Convenio Europeo de Derechos Humanos -en este caso, el Reino de España-. Dicho de otra manera, que corresponde a cada Estado decidir cómo se ejecuta dicho Convenio.

Sin embargo, el Ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, ha pretendido trasladar a la opinión pública, en lo que constituye la enésima tergiversación que sale de su boca en la presente Legislatura, la falaz idea de que era la Audiencia Nacional y no el Gobierno de Mariano Rajoy la que primero había de tomar cartas en este asunto. Pues bien, no es verdad. Lo cierto es que el Ejecutivo tenía margen legal más que suficiente para retrasar el traslado y la ejecución de la sentencia. Como mínimo, el mismo tiempo que se han tomado el resto de Estados firmantes del Convenio en ejecutar otras que les han sido desfavorables. Eso por no hablar de resoluciones anteriores, como la referida a RUMASA -que en su momento se acató pero que a día de hoy (han pasado dos décadas) aún no ha sido ejecutada- o como la relativa al aval expreso del mismo Tribunal Europeo de Derechos Humanos (ojo a la paradoja, porque no tiene desperdicio) a la Ley de Partidos y a la sentencia de ilegalización de Batasuna, cuya burla por parte de nuestra casta política supone la permanencia de los proetarras en las instituciones a través de Bildu y Amaiur.

De modo que la sentencia que nos ocupa, y que contradice no sólo al TS y al TC sino a la propia jurisprudencia de Estrasburgo (que, hasta la fecha, había distinguido entre la pena y las distintas modalidades de ejecución de la misma, dejando estas últimas al arbitrio de las jurisdicciones nacionales), PUEDE y DEBE escandalizar a todos los ciudadanos de bien, que asisten estupefactos a la descomposición del Poder Judicial, a la desidia del Poder Ejecutivo y al abandono de las miles de víctimas del terrorismo. Tan es así que, preguntado el Señor Presidente por el tema, se ha limitado a comentar las adversas circunstancias meteorológicas.

Llueve mucho, desde luego.

Lágrimas de sangre.



sábado, 19 de octubre de 2013

LA SUERTE DE LA FEA, LA GUAPA LA DESEA


Artículo publicado en La Opinión de Tenerife el 19 de octubre de 2013

Artículo publicado en La Provincia (Diario de Las Palmas) el 22 de octubre de 2013


Dice la escritora Almudena Grandes que la estética de la juez Mercedes Alaya empezó a inquietarle mucho antes que su ética. Y argumenta semejante salida de tono aludiendo a la habilidad de aquella para combinar prendas y complementos de vestir y a su virtud para no manifestar el menor signo de cansancio físico cuando entra a los juzgados de Sevilla, pese a aunar en su esbelto cuerpo la doble condición de madre de familia y de profesional de la judicatura. Tamaño despliegue de pruebas de cargo coloca a la sagaz literata ante un dilema de compleja resolución: la jurista, o no es humana o no es de fiar. E inspirada por su férrea ideología progresista, se inclina por la segunda opción, habida cuenta que la magistrada está haciendo estragos en las filas sindicalistas y correligionarias que tan bien conoce y defiende.

A mí, sin embargo, me inquieta infinitamente más la ética de la novelista que su estética, en la que, por razones obvias, ni siquiera me molestaré en entrar. Y ello es así porque revela a partes iguales una envidia impropia de una feminista y un sectarismo impropio de una intelectual de su talla. Con dicha actitud no solo ha quedado a la altura del barro sino que, además, ha provocado el efecto contrario al que pretendía: engrandecer la figura de su víctima, que, a buen seguro, no habrá encontrado todavía hueco para escuchar sus feroces diatribas radiofónicas, tan ocupada como está en encarcelar a chorizos y mangantes al por mayor, con el cuartel general  de operaciones en los despachos de la Junta de Andalucía.

Desconozco las razones por las que Mercedes Alaya luce un aspecto tan espléndido. Puede que haya heredado una afortunada genética y que tenga predilección por la moda. Tal vez lleve una vida muy ordenada fuera de su horario de trabajo, acuda al gimnasio con asiduidad y se alimente de modo saludable. Quizá, sencillamente, la naturaleza haya sido benévola con ella y, amén de elegante y esbelta, cuente con una inteligencia y una capacidad de trabajo superiores a la media. Pero, en todo caso, de despertar en mí algún sentimiento, sería el de admiración por el durísimo trabajo que realiza a diario, a menudo en un ambiente agresivo y de incomprensión. De hecho, el Juez Decano de la capital hispalense ha tenido que solicitarle escolta policial y la Junta de Jueces de Instrucción ha aprobado esta misma semana un comunicado de apoyo tras los lamentables incidentes de sobra conocidos.

Resulta muy desalentador que una mujer de la personalidad y trayectoria de Grandes descienda al plano personal como vía de desahogo de otras frustraciones, llamémoslas, jurídicas. Le garantizo a la autora de “Las edades de Lulú” que a los letrados también nos toca padecer con más frecuencia de la deseada sentencias que consideramos injustas para nuestros clientes. Existen juzgadores buenos, regulares y malos pero yo acato sus decisiones aunque las deplore, porque creo que es mejor vivir en un Estado de Derecho que en territorio comanche. Lo que jamás se me ocurriría es aludir a su talla, su peso o su ausencia de ojeras para desprestigiar la toga que visten o para poner en entredicho sus cualidades como padres o madres, máxime cuando lo que en el fondo subyace es una amarga discrepancia política. Es sumamente decepcionante a estas alturas del siglo XXI toparse con congéneres más machistas que esos hombres a quienes critican por tratar a las mujeres como meros objetos. 

En cualquier caso, y a modo de terapia hormonal sustitutiva, recurrir al sabio refranero castellano es siempre un acierto. Para muestra, un botón: la suerte de la fea, la guapa la desea. A ver si así se relaja más de una.

http://www.laopinion.es/opinion/2013/10/19/suerte-fea-guapa-desea/504752.html