viernes, 23 de diciembre de 2016

LAS MASCOTAS NO ADMITEN CAMBIOS NI DEVOLUCIONES




Artículo publicado en La Opinión de Tenerife el 23 de diciembre de 2016

Artículo publicado en La Provincia (Diario de Las Palmas) el 26 de diciembre de 2016






Mientras el tiempo transcurre de un modo inexorable, sin que nada ni nadie pueda evitarlo, las ideas sobre qué regalar a los más allegados en las fiestas de Navidad se van agotando con los años. Impresionar a los seres queridos con un presente especial e inesperado se convierte para mucha gente en un importante objetivo difícil de lograr. Por ello, no es infrecuente que, llegadas estas fechas, algunos padres se planteen la posibilidad de sorprender a sus hijos con una tierna mascota a los pies del Árbol. Quien más quien menos lleva ya meses escuchando las plegarias de los más pequeños de la casa para que la noche del cinco de enero los Reyes Magos coloquen sobre sus lustrosos zapatos un hermoso perro o un dulce gato. Es fácil de entender, pues, que esta sea la época del calendario en la que se disparan las ventas de animales de compañía. 

Sin embargo, no todos sus adquirentes están mentalizados de que se trata de seres vivos, que sufren si se les abandona y se les maltrata, no susceptibles de cambio ni devolución y sin posibilidad de ser canjeados por un ticket regalo, como un mero juguete. Convivir con ellos implica hacerlo desde la responsabilidad y conlleva tratarles con amor y respeto, máxime teniendo en cuenta que en ocasiones albergan una esperanza de vida superior a los quince años, un ciclo vital muy considerable en el que será preciso aceptarles sin excusas, como unos miembros más de la familia, donde poseen su espacio y sus derechos. En consecuencia, se les deberá dispensar una correcta alimentación, una higiene adecuada y una obligatoria supervisión sanitaria. Asimismo, habrá que dedicarles cada día un tiempo de calidad, que no se reduzca a diez minutos para que den la vuelta a la manzana y, de paso, hagan sus necesidades. 

Es innegable que los niños sienten una gran atracción hacia ellos, como también lo es el hecho de que no siempre están preparados para ocuparse de su crianza. De hecho, no es descartable que su grado de interés pueda decaer a las pocas semanas de haber recibido el regalo, una vez agotado el factor sorpresa. Sólo en 2015 fueron abandonados en España 137.000 perros y gatos. Contra todo pronóstico, se trata de un fenómeno continuo, no destacando ningún mes en concreto, ni siquiera los correspondientes a la estación veraniega. Los principales motivos son las camadas inesperadas, los cambios de domicilio, los factores económicos, la pérdida de apego y el comportamiento problemático. Aun así, las campañas de sensibilización de la población contra el abandono de los animales comienzan a surtir sus efectos y cada vez son más las personas que se esmeran a la hora de escoger el animal que mejor encaje en su devenir diario. Incluso consultan a profesionales del sector, como veterinarios, cuidadores y criadores, para conocer hasta qué punto ese nuevo compañero les influirá en términos tales como el tiempo o el dinero. 

Es una de las razones por las que la alternativa de la adopción va tomando mayor fuerza y, aunque todavía no supera a la de la compraventa, sus ventajas están fuera de toda duda. Además de ser un cauce muy económico, suele incluir un seguimiento veterinario y cierta labor educativa realizada con antelación. Incluso a esos futuros dueños más proclives a la selección de razas conviene recordarles que esta repugnante figura del abandono afecta, por desgracia, a todo tipo de ejemplares, con o sin pedigrí, por lo que ni siquiera resulta pretexto suficiente para no rescatarlos de un refugio. Además, la mayoría de estos centros están desbordados y la necesidad de hallar adoptantes es imperiosa, porque con cada nueva adopción queda libre un hueco que será ocupado de inmediato por otro inocente. Todo animal merece un mejor destino que el de verse condenado a ser un capricho pasajero. Porque, sin duda, él es un verdadero regalo.




lunes, 19 de diciembre de 2016

FELIZ NAVIDAD DE TODO CORAZÓN




                 
QUE EL AMOR Y LA PAZ 
NOS ACOMPAÑEN HOY Y SIEMPRE,
MÁS ALLÁ DEL TIEMPO Y DEL ESPACIO.

⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐


viernes, 16 de diciembre de 2016

POLITIQUÉS Y TERTULIANÉS COMO IDIOMAS A DESTERRAR


Artículo publicado en La Opinión de Tenerife el 16 de diciembre de 2016

Artículo publicado en La Provincia (Diario de Las Palmas) el 18 de diciembre de 2016





Encontrar a un político que hable de modo inteligible y exponga ideas originales suele ser misión imposible. Lo normal es que apuesten por la nula imaginación y el uso de obviedades, con discursos rayanos más en la absurdez que en la coherencia. Hablar para ser entendido no parece tan difícil aunque, eso sí, tener voluntad resulta esencial.

Lo cierto es que oyendo a los cargos públicos es cuando se comprueba con horror que la dialéctica y la oratoria continúan siendo las grandes olvidadas del sistema educativo español. Motivar a los alumnos a que debatan en clase -como se hace en otros países- y a demostrar sus conocimientos a través de pruebas orales, constituye aún una utopía. Como consecuencia, en España se adolece de esa imprescindible habilidad de hablar en público y de una necesaria capacidad discursiva, lo cual, llevado al terreno de la Política, da como resultado el triste panorama que reflejan los actuales Parlamentos, tanto el nacional como los autonómicos.

Para colmo de males, los altos representantes de todas las Administraciones suelen abonarse a la utilización de su particular jerga como herramienta que les permita dar contenido a sus, a menudo, incomprensibles y contradictorios mensajes. Como regla general, someten a los términos a una perversa carga ideológica con la finalidad de, por un lado, atacar las posiciones de los rivales y, por otro, enaltecer las propias. Además, y para mayor confusión, conceptos tales como izquierda, derecha, conservadurismo o progresismo sufren con el paso del tiempo una desnaturalización por culpa de ese tenaz empeño de acomodarlos a la realidad cambiante, significando al final lo contrario que al principio.   

En este sentido, una de las aportaciones más certeras e hilarantes del sociólogo Amando de Miguel es su alusión al politiqués, pseudoidioma pleno de retórica, petulancia y sobredosis de latiguillos insoportables que, llevados al extremo, derivan en el dialecto tertulianés, y que ni sus mismísimos usuarios entienden a micrófono cerrado o en sus respectivos entornos familiares y sociales. Se trata de una lengua plagada de ciudadanos, ciudadanas, compañeros, compañeras y demás dobletes, siempre agradables al oído (difícilmente se dirige a corruptos y corruptas, o a parados y paradas, lo que no deja de ser una incoherencia de la norma). A menudo resulta altisonante, complicada y abstrusa, una auténtica oda a los lugares comunes -cuando no a la ignorancia más supina-.

Abundando en dicha cuestión, también el gran Mario Moreno nos dejó como herencia su acreditado método para aparentar sabiduría en todas y cada una de las ramas del conocimiento, denominado “cantinflear”, o sea, hablar sin decir nada. Si esa vacuidad se reviste, además, de ambigüedad, polémica y agitación, el cuadro ya está completo. El toque ambiguo siempre ha resultado muy útil para captar al mayor número de oyentes y televidentes (quizás, electores). Igual ocurre con el tono agitador, llamado a suscitar intensas adhesiones o profundos rechazos. Y lo mismo pasa con la vertiente polémica, dirigida a derrotar a un adversario que, de no existir, habrá que crear.

Es entonces cuando entra en juego la guerra por las audiencias, entablada en esas tertulias que proliferan como setas de pino y donde gritar sustituye a razonar, interrumpir a dialogar y simplificar a argumentar, convirtiendo los debates políticos en una mera alternativa de entretenimiento, como si de un espectáculo circense se tratara. Dicha banalización convierte la información y el debate en productos de consumo, condenándolos a una especie de parodia, sin rasgo de seriedad ni fundamento. 

A ello contribuye en gran medida la retroalimentación que vincula a los platós con las redes sociales y sus colonizadores trending topics, hashtags y likes. El público continúa anhelando ganadores y perdedores, como en aquellas luchas de gladiadores de antaño, aunque ahora la sangre sea virtual. Por eso, los enfrentamientos verbales se resuelven a golpe de eficacia escénica audiovisual. Y, por eso, las declaraciones de los miembros de la clase política suelen ser un canto a la inconsistencia. Porque, efectivamente, la tramoya gana a la trama.

http://www.laopinion.es/opinion/2016/12/16/politiques-tertulianes-idiomas-desterrar/732894.html


martes, 13 de diciembre de 2016

LA HUELLA MUSICAL DE UNA BLANCA NAVIDAD





Tras numerosas jornadas de ensayos en la sede de la Escuela de Música de Santa Cruz de Tenerife, su Coro Adulto “Carmen Rosa Zamora” -del que me honra formar parte- se presentará una vez más ante el público este miércoles 14 de diciembre sobre el prestigioso escenario del Teatro Guimerá de la capital tinerfeña, en el centro histórico de la ciudad. 

Bajo la batuta de nuestra querida directora Carmen Nieves Cabrera Pérez, interpretaremos dos villancicos, con la belleza y la musicalidad como características comunes. En primer lugar, cantaremos el emotivo tema de raíces sudamericanas “A LA HUELLA, HUELLITA”, al que seguirá el popularísimo WHITE CHRISTMAS. 

Sin duda, pocas actividades resultan más gratificantes que aquellas relacionadas con la Música, según se dice (y yo no puedo estar más de acuerdo) la mayor generadora de felicidad de todas las Bellas Artes. Por ello, deseo enviar a través de estas líneas un cariñoso abrazo a mis compañeros de afición -barítonos, tenores, contraltos y sopranos-, cuya implicación y pasión quedan demostradas en nuestras sesiones preparatorias. 

Asimismo, agradezco de antemano su presencia a todas aquellas personas que acudirán mañana a ver la actuación de las tres formaciones corales y orquestales santacruceras (infantil, juvenil y adulta). Brindaremos por ellas en el ágape posterior al festival. 

Los días 15, 17 y 22, ya con un repertorio navideño más amplio, volveremos a actuar en distintos enclaves capitalinos, con el objetivo de compartir nuestro espíritu musical en estas fechas tan señaladas del calendario. 

 🎄A TODOS, FELIZ NAVIDAD🎄

viernes, 9 de diciembre de 2016

LOS DETRACTORES DE LA NAVIDAD TOMAN POSICIONES



Artículo publicado en La Opinión de Tenerife el 9 de diciembre de 2016

Artículo publicado en La Provincia (Diario de Las Palmas) el 10 de diciembre de 2016





Me gusta la verdadera Navidad. Los recuerdos y experiencias que voy atesorando a su paso me llenan de felicidad. Antes, como hija. Ahora, como madre. Sé de buena tinta que algunos me tachan de cursi, otros de anacrónica, varios de monjil y, a poco que me descuide, hasta de carca. Pero no me ofendo. Soy una superviviente que venció hace muchos años el vértigo a la no integración social. 

Me siento, en esta y en tantas otras cuestiones, como ese piloto que conduce por la autopista en sentido contrario mientras experimenta una inexplicable y malsana satisfacción. Y como, de momento, puedo sobrevivir a mi desafiante condición de perro verde sin lanzarme en brazos de los tranquilizantes, pues miel sobre hojuelas. Probablemente ese día llegará, pero si mi destino piensa que voy facilitarle la labor, va listo. Y mira que persiste en que me una al numeroso ejército de detractores de una celebración religiosa que, muy a su pesar, resiste el paso del tiempo sin fisuras. 

Sin embargo yo, invadida por la más terapéutica de las nostalgias, procedo a trasladarme mentalmente cada cincuenta y dos semanas a un espacio y a un tiempo en los que la Navidad no comenzaba, como por desgracia sucede actualmente, a mitades de octubre sino, como dicta la lógica, a primeros de diciembre. Firmemente decidida a reproducir el formato navideño de una infancia ya lejana, mi pesadilla se inicia cuando la Virgen María aún está de siete meses, momento en el me dirijo a llenar el carro de la compra y me topo por sorpresa con una nutrida selección de turrones, roscos de vino, polvorones y calendarios de Adviento de todos los tamaños y precios, estratégicamente colocados en las estanterías de los pasillos centrales del supermercado. 

Sin haberme repuesto todavía del impacto y ataviada con camiseta de tirantes y sandalias, comienzo a escuchar por los altavoces del establecimiento el inevitable villancico de Boney M. Es entonces cuando compruebo con horror que se ha abierto la veda y que los participantes en esta carrera de despropósitos van tomando posiciones. Tienen dos meses por delante para diseñar los fastos de un magno evento cuya razón de ser, cuyo espíritu verdadero, es lo que menos les importa. Porque conviene tener claras las prioridades y lo primero es lo primero, o sea, lo material. La dedicación al alma tendrá que esperar a mejor ocasión. 

El estómago es su ídolo de barro y los menús de rigor -esa espeluznante selección de viandas a precios estratosféricos que, una vez digeridas y transformadas en kilos excedentarios, servirán para hacer más llevadera la cuesta de enero a los endocrinólogos- se convierten en la principal preocupación en estas jornadas de homenaje a los excesos. Tampoco es despreciable el grado de estrés asociado a la elección y posterior compra de los imprescindibles regalos. Tan neurótica etapa se desarrolla en dos fases consecutivas. La primera está protagonizada por un orondo anciano de barba blanca que proviene de lejanas y gélidas tierras. Las grandes superficies, cegadas ante sus expectativas de negocio, se han encargado de introducirle con calzador en nuestra civilización, como si compartiéramos con él alguna historia en común. 

Así que lleva lustros compitiendo con los protagonistas de la segunda fase, entrados igualmente en años y llegados de los desérticos confines del orbe. Este trío, al parecer con una capacidad económica sustancialmente inferior, no ha podido contratar a unos asesores de marketing mínimamente cualificados y su tardía visita -apenas dos días antes del regreso a las aulas- juega claramente en su contra, a pesar de que a ellos sí les avala un brillante currículo de tradición. 

Resumiendo, que agotadas las energías en la realización de sendas pruebas de fuego -banquetes y obsequios- y con los bolsillos como dos agujeros negros de la galaxia, la verdadera esencia de la Navidad quedará otro año más enterrada bajo el grueso manto de la incoherencia. Para no variar.